El Amor nunca es imposible

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miércoles, 28 de octubre de 2015

NUESTRA PRIMERA CITA

No sé si llamar "primera cita" a nuestro primer encuentro sea adecuado, no fue nada planeado, romántico, o siquiera, agradable.
Los días que siguieron a aquella primera infidelidad fueron muy tensos; mis celos eran insoportables, mi control sobre ella era cada vez mayor, el malhumor y aburrimiento de Jhamila eran notorios... en fin, terminar era algo que parecía inevitable.
La noche del 16 de julio nos despedimos molestos y por la mañana las discusiones continuaban, sólo faltaba que se pronunciara el terrible "adios". Pero, una vez más, el destino se rió de lo evidente.
No recuerdo las circunstancias, ni sé cómo pasó, pero de pronto Jhamila me anunció decidida: "Alístate, voy a tu casa".
Al principio me lo tomé a broma (recuerden que ella había puesto un plazo de dos meses para vernos, y apenas iba menos de uno), pero cuando la escuché mentirle a su madre con un pretexto para salir, me di cuenta que esto iba muy en serio y que, ¡por fin!, estaríamos cara a cara.
Durante el camino le preguntaba el por qué y ella no paraba de evadir la respuesta, hasta que, cansada al fin, me dijo: "Tanto te quejas que no nos vemos nunca, que no tengo tiempo para ti, que ya, ya está, además, si vamos a terminar, que sea mirándonos a los ojos".
A cada minuto, mis nervios y ansiedad crecían, hasta que su silueta se dibujó tras la puerta, y al abrirse...
Yo vi a una mujer joven y muy bella, ella sólo vio un hombre viejo. Mi sorpresa y su decepción eran muy evidentes, la atmósfera se podía cortar con un cuchillo, y a pesar de eso, me acerqué y la besé. Si hasta ese momento me atraía mucho, aquel beso me terminó de enamorar de ella, fue cálido, tierno y apasionado (al mismo tiempo) y de una entrega absoluta.
No me pregunten de qué hablamos, no lo recuerdo, sólo sé que aquello parecía una lucha entre sus deseos por huir y mis ansias de retenerla. De pronto, ella se puso de pie, me abrazó y, simplemente, se marchó. 
Al verla partir pensé lo peor, sentí que todo se había terminado y una profunda tristeza me invadió. Cuando estaba dudando si llamarla o no, el teléfono sonó y era ella, su tono era calmado, tranquilo, y fue entonces, sólo entonces, que me dí cuenta que a esta extraña historia de amor aun le faltaban muchos capítulos.

lunes, 26 de octubre de 2015

DE CAMBIOS, SORPRESAS, MENTIRAS Y VERDADES

Las siguientes semanas no fueron nada fáciles. Debo reconocer que saber la existencia de Homero (que así se llamaba el famoso "ex") minó mi confianza en Jhamila, y me hizo estar pendiente de todas sus acciones.
También fueron semanas de muchos cambios, Jhamila, que ya trabajaba en una constructora, empezó a trabajar también en una panadería como ayudante, y ustedes comprenderán mi sorpresa y enojo cuando me enteré que, en ese mismo lugar, brindaba servicios (como chofer) el tal Homero, claro que Jhamy me trataba de tranquilizar, diciendo que no tenían casi ningún contacto, pero tenía poco éxito en su propósito.
A eso agreguemos que ella se negaba a que nos viéramos personalmente, pues aducía que era muy pronto y que debíamos esperar, al menos, dos meses.
Era ya la primera semana de Julio cuando, una tarde, la noté esquiva, incómoda, e insistí en saber lo que pasaba y, finalmente, me dijo:
"Casper, el otro día estuve en la obra y me quedé hasta muy tarde sola con uno de los trabajadores, y bueno, no pude evitarlo y... ¡te engañé!", confesó con voz temblorosa.
A pesar de que me aseguraba que sólo había sido algo "físico" y que no sucedería nunca más, sus palabras me dolían y llenaban de ira y frustración.
Quizá ninguno de los lectores entienda lo que pasó, pero, pese a mis sentimientos de dolor, decidí perdonarla, con la única condición que no volviera a suceder.
Tuvo que pasar mucho tiempo para conocer la verdad de la historia, y saber la cantidad de mentiras que me dijo en aquella ocasión.
Aquel día, Jhamila no había ido a la obra, sino que había recibido una llamada de Christopher (otro de sus "ex") y habían quedado para verse, se encontraron en un café y de allí fueron a la casa de ella, donde no sólo tuvieron intimidad, sino que consideraron la idea de retomar su relación, para lo que se verían la siguiente semana.
Durante todos esos días, en ningún momento, Jhamila me habló de sus planes, ni menos que se volvió a encontrar con Christopher, decidida a dejarme y regresar con él. Pero la vida toma sus propias decisiones, cuando se encontraron, Christopher le dijo que también quería estar con ella, pero que no pedía ni podía dar fidelidad, por lo que le proponía una relación abierta. En aquel momento, Jhamila se dio cuenta de la diferencia entre lo que aquel hombre le ofrecía y lo que ella estaba a punto de dejar... 
¿Qué hubiera pasado si Jhamila me hubiera contado, desde el principio, toda la verdad?, ¿hubiera podido perdonarla?... Honestamente, no lo sé, pero, ¡en fin!, las cosas fueron como fueron y sólo el tiempo nos dirá si fue lo mejor...  

viernes, 23 de octubre de 2015

UN FANTASMA DEL PASADO

Quizá se piense que en una pareja donde el hombre es más de treinta años mayor que la mujer, es el pasado de él lo que puede dañar la relación. Quizá se piense que una jovencita de diecinueve años tendría un pasado inofensivo... Pero en nuestro caso, para variar, no es así.
Pese a su juventud, Jhamila había vivido muchas relaciones de pareja, la mayoría de ellas breves e intrascendentes, pero había tenido una en particular que la había marcado profundamente y que, pese a haber terminado algún tiempo antes de conocernos, sería un fantasma omnipresente entre los dos.
Como les contaba en el post anterior, tras varios días de discusiones vanas, le pedí que me dijera si estaba segura de querer continuar conmigo, y vaya si su respuesta me sorprendió.
"No Casper, no estoy segura, -me dijo- yo sé que te quiero, pero no sé si ya olvidé a mi ex".
"Con él estuve más de dos años, llevando vida de casados, mintiendo a mi familia y escapándome para estar a su lado... Y además, hay algo que debes saber, yo estuve embarazada de él y fue después de perder al bebé que él se empezó a alejar de mi, a engañarme y, finalmente, dejarme", continuó.
"Casper, si decides terminar te entenderé, pero quiero darme la oportunidad de olvidarlo, y siento que te necesito para hacerlo", dijo al final.
Cada una de sus palabras me martillaba el alma, me dolía... podía entender su desconcierto, sus dudas, pero lo que más me lastimaba era que no me lo hubiera dicho desde el principio.
Aquel fue un día difícil, duro, sus lágrimas, mis dudas, todo parecía llevarnos a un final triste, pero no fue así; ambos decidimos darnos una oportunidad y continuar juntos. Sólo el tiempo dirá si fue lo mejor.

PROBLEMAS EN EL PARAISO

Siempre, o casi siempre, los primeros días de una relación amorosa suelen ser idílicos, paradisíacos, pero en el caso de Jhamila y yo, no fue así.
Los problemas empezaron muy pronto, apenas al segundo día de relación; al principio, el carácter impulsivo y vehemente de Jhamila, unido a mi poca paciencia, desataban verdaderas tormentas tropicales en nuestro paraíso privado, pero mi insistencia terminaba venciendo la resistencia de mi joven enamorada y convenciéndola de no terminar, tan pronto, un amor que recién se estaba empezando a asomar entre ambos.
Esta extraña dinámica de peleas y reconciliación se repetía día tras día, dejándome desconcertado y minando mi capacidad de comprender sus actitudes, hasta que, finalmente, supe la verdadera razón de tanta discusión...
Esa razón tenía un nombre y en el siguiente post conocerán la historia.

martes, 20 de octubre de 2015

BIENVENIDA A MI VIDA...

Hoy no es un día cualquiera para empezar a contar esta historia, no, no lo es.
Hoy, 20 de Octubre, se cumplen 4 meses desde que Jhamila y yo nos conocimos y unimos nuestros caminos.
Era un sábado, víspera del día del padre, y ya era muy tarde. Estaba frente al computador preparando un saludo a mi padre, cuando una ventana se abrió y la fotografía de una chica muy bella me habló: "Hola, ¿eres Papá?".
Una sonrisa apareció en mi rostro y, antes de responderle, me dejé ganar por la curiosidad y, al revisar su perfil, supe que su nombre era Jhamila, que vivíamos en la misma ciudad y que, siendo tan guapa, sólo tenía 20 años.
Le respondí con un gentil "no" y le agradecí el interés. Cuando pensaba que la conversación había terminado, ella me contestó con un pícaro "no serás papá, pero eres un papacito"...
Aquella respuesta me hizo sonreir y, debo reconocerlo, me sonrojó... Seguimos conversando, no sé por cuánto tiempo, y cada palabra me hacía sentir más interés por ella, pero no me atrevía a decirselo hasta que me confesó que le gustaban los hombres mayores y que se había relacionado con algunos que más que le doblaban la edad.
A esa altura de la charla, mi interés por ella se había transformado en un sentimiento extraño, pero hermoso, y casi sin darme cuenta le propuse que fuera mi enamorada. ¡Y vaya que me sorprendió al aceptarme!, y seguimos escribiéndonos durante un largo rato con esa complicidad de dos personas que se reconocen como más que amigos.
Aquella madrugada me fui a dormir con una sonrisa, y al despertar pensé que había sido un sueño, pero por la tarde volvió a aparecer, intercambiamos teléfonos y comenzamos una larga conversación que, hasta hoy, lleva más de 900 horas y nos viene llevando por caminos impensados.
Y esta historia continúa...