Quizá se piense que en una pareja donde el hombre es más de treinta años mayor que la mujer, es el pasado de él lo que puede dañar la relación. Quizá se piense que una jovencita de diecinueve años tendría un pasado inofensivo... Pero en nuestro caso, para variar, no es así.
Pese a su juventud, Jhamila había vivido muchas relaciones de pareja, la mayoría de ellas breves e intrascendentes, pero había tenido una en particular que la había marcado profundamente y que, pese a haber terminado algún tiempo antes de conocernos, sería un fantasma omnipresente entre los dos.
Como les contaba en el post anterior, tras varios días de discusiones vanas, le pedí que me dijera si estaba segura de querer continuar conmigo, y vaya si su respuesta me sorprendió.
"No Casper, no estoy segura, -me dijo- yo sé que te quiero, pero no sé si ya olvidé a mi ex".
"Con él estuve más de dos años, llevando vida de casados, mintiendo a mi familia y escapándome para estar a su lado... Y además, hay algo que debes saber, yo estuve embarazada de él y fue después de perder al bebé que él se empezó a alejar de mi, a engañarme y, finalmente, dejarme", continuó.
"Casper, si decides terminar te entenderé, pero quiero darme la oportunidad de olvidarlo, y siento que te necesito para hacerlo", dijo al final.
Cada una de sus palabras me martillaba el alma, me dolía... podía entender su desconcierto, sus dudas, pero lo que más me lastimaba era que no me lo hubiera dicho desde el principio.
Aquel fue un día difícil, duro, sus lágrimas, mis dudas, todo parecía llevarnos a un final triste, pero no fue así; ambos decidimos darnos una oportunidad y continuar juntos. Sólo el tiempo dirá si fue lo mejor.

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